(SOMATÓRIA)
Las vírgenes feas
La Manuela había espachurrado ajo toda la mañana, así que de la cocina salía un olor envolvente que yo sabía le iba a durar en los dedos por lo menos tres días. La vi llenar un cuenco de ajos machacados, y luego otro y otro, y no me alarmaba mientras pensaba que era para la sopa. Pero cuando vi a la Manuela caminar al cantero y amasar el ajo con tierra húmeda en un cazo, le dije «ah, ahora sí que vos estas soreca, tata ¿vamos a comer suelo aliñado?». «No juegues», me dijo, «que ahorita cuando se nos acabe la poca tortilla que queda, voy a pensar en unos tamalitos de barro», y se rió. A mí siempre me gustaba aquella risa linda de la Manuela, como si no le tuviera miedo a nada en el mundo. «Ven», me llamó, «¿ves cómo espanta a los zompopos?». Yo no veía nada, pero ella decía que por tanto zompopero hacía tiempo que no teníamos flores. El ajo es bueno, dijo.
Adaptado de: Fragmento del cuento "Las vírgenes feas, Lidoly Chávez Guerra", http://www.servicioskoinonia.org/cuentoscortos/articulo.php?num=072. acesso em Abril/2010.
Assinale o que for correto sobre o texto.
01) O narrador se assustou ao ver Manuela jogar alho no jardim.
02) O narrador afirma que o sorriso de Manuela parecia dar a ela segurança.
04) Manuela usaria o alho amassado para espantar os vampiros do jardim.
08) O narrador perguntou à Manuela se iriam comer terra temperada.